El dolor crónico afecta aproximadamente a entre el 11% y el 26% de la población en España, lo que equivale a entre 5 y 12 millones de personas, siendo las mujeres más frecuentemente afectadas que los hombres.¹
El dolor crónico puede dificultar las tareas diarias como cocinar, caminar y dormir.
Aproximadamente el 38% de los europeos con dolor crónico considera que su dolor no está adecuadamente tratado con la medicación.²
El dolor agudo se produce inmediatamente después de lesiones como quemaduras, fracturas o procedimientos invasivos, y no dura más de seis meses.
El dolor crónico que dura seis meses o más es difícil de tratar, ya que los tipos de dolores similares pueden requerir tratamientos diferentes.
- Descanso y cambios en la dieta
- Ejercicio y fisioterapia
- Acupuntura, masajes y ajuste vertebral
- Antiinflamatorios
- Modificación cognitiva y conductual
- Neuroestimulación eléctrica transcutánea (TENS)
Existen otros tratamientos no intervencionistas a los que se recurre cuando no se observan mejoras con los tratamientos convencionales.
Estos incluyen:
- Medicamentos opioides y no opioides de venta con receta.
- Analgésicos, relajantes musculares, medicamentos anticonvulsivos y algunos antidepresivos de venta con receta.
Estos procedimientos dirigidos y mínimamente invasivos son posibles opciones de tratamiento cuando los métodos no intervencionistas no proporcionan un alivio del dolor adecuado. Son menos invasivos y tienen un tiempo de recuperación más rápido que la mayoría de las intervenciones quirúrgicas y se utilizan a menudo cuando fracasan los tratamientos no intervencionistas.
Inyecciones epidurales de corticoides (ESI) o bloqueos nerviosos
Inyección de un anestésico, corticoide y/o antiinflamatorio en la zona de dolor.
Ablación por radiofrecuencia (ARF)
La Ablación por radiofrecuencia (ARF) es una intervención ambulatoria mínimamente invasiva que utiliza energía térmica para interrumpir las señales de dolor en su origen. La Ablación por radiofrecuencia (ARF) se puede utilizar para tratar el dolor en la espalda, las caderas, las rodillas, los hombros, los pies y el cuello, y puede proporcionar alivio durante meses, o incluso años.
Muchos pacientes consiguen un mejor control del dolor mediante un enfoque combinado. Las guías clínicas recomiendan un tratamiento multidisciplinar que incluya medicación específica, fisioterapia, apoyo psicológico y, en algunos casos, terapias como la neuromodulación
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Estimulación de la médula espinal (EME)
La terapia de EME puede ayudar a controlar el dolor neuropático crónico de la región lumbar y las extremidades mediante el uso de impulsos eléctricos suaves para interrumpir las señales de dolor. Los sistemas de EME de Boston Scientific brindan más opciones terapéuticas en un solo dispositivo que cualquier otro sistema, lo que ofrece una mayor probabilidad de encontrar un alivio eficaz a largo plazo para el dolor individual de cada persona.
A pesar de ser un tratamiento mínimamente invasivo, la EME también se puede utilizar para ayudar a controlar el dolor que intervenciones quirúrgicas más invasivas no logran resolver, o incluso el dolor causado por estas.
Son procedimientos más invasivos que pueden ser necesarios para corregir daños estructurales o aliviar un dolor que no responde a otros tratamientos.
Intervención quirúrgica
Los tratamientos quirúrgicos como la laminectomía y la artrodesis vertebral pueden ser necesarios cuando se producen problemas estructurales dentro de la columna vertebral. Estos tratamientos suelen requerir largos periodos de hospitalización y rehabilitación posoperatorios.
Bombas de medicación implantables
Las bombas administran la medicación para el dolor directamente en el espacio que rodea la médula espinal. Las bombas que administran la medicación necesitan cuidados especializados frecuentes.
Otras intervenciones quirúrgicas
Utilizadas a menudo como último recurso cuando fracasan otras terapias, ciertas técnicas quirúrgicas destruyen permanentemente los nervios y tejidos que conducen el dolor. Estas técnicas se utilizan con mayor frecuencia para aliviar el dolor debido al cáncer u otras enfermedades incurables.
El manejo del dolor neuropático es un proceso continuo. Puede requerir ajustes en el tratamiento con el tiempo. Trabajar junto a su equipo médico y comunicar cómo evoluciona su dolor es fundamental para mejorar su calidad de vida a largo plazo.
Referencias:
1. Fayaz A, Croft P, Langford RM, Donaldson LJ, Jones GT. Prevalence of chronic pain in UK: a systematic review and meta-analysis of population studies. BMJ abierta. 2016; 6(6):e010364. Publicado el 20 de junio de 2016. doi:10.1136/bmjopen-2015-010364.
2. Social Impact of Pain, 2016. Resumen y folleto de antecedentes. https://www.sipplatform. eu/sip2016booklet. Consultado por última vez: 9 de marzo de 2017.
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