Dolor en la región lumbar, las nalgas o las caderas
Dolor con irradiación a los muslos o a la ingle
Dolor que empeora con la actividad física
Rigidez en las caderas
Los impactos súbitos, como los producidos por caídas o accidentes automovilísticos, pueden causar una presión desigual sobre las articulaciones sacroilíacas, provocando una alineación incorrecta o una lesión.
Las hormonas liberadas durante el embarazo pueden relajar los ligamentos y hacer que las articulaciones sacroilíacas sean menos estables y más propensas a la disfunción y al dolor.
Las afecciones como la artrosis pueden provocar el desgaste de las superficies articulares y los ligamentos circundantes, reduciendo la capacidad de las articulaciones sacroilíacas para funcionar correctamente y causando molestias.
La sobrecarga repetida sobre las articulaciones sacroilíacas (como la que se produce al levantar objetos pesados incorrectamente, permanecer de pie o sentado durante periodos prolongados o realizar ejercicio intenso) puede generar tensión en las articulaciones con el tiempo.
Un movimiento excesivo de las articulaciones puede causar dolor en la cadera o en la región lumbar que se extiende a la zona inguinal.
La restricción del movimiento articular puede causar dolor en un lado de las nalgas o en la región lumbar, que se desplaza por la pierna.
Por lo general, el tratamiento para la disfunción de la articulación sacroilíaca implica fisioterapia para ayudar a restaurar la alineación y el movimiento, y fortalecer los músculos para tener una mejor estabilidad. Otras opciones de tratamiento incluyen:
Cambios en el estilo de vida
Sentarse, permanecer de pie y caminar con una buena postura para reducir la sobrecarga en las articulaciones sacroilíacas.
Haga que el espacio de trabajo y su asiento sean más ergonómicos para evitar aplicar presión sobre las articulaciones.
Mantener un peso saludable puede reducir la sobrecarga las articulaciones sacroilíacas.
Limite correr o saltar para evitar que el dolor empeore.
Opte por actividades menos extenuantes como nadar, montar en bicicleta o caminar.
Evite permanecer sentado o de pie demasiado tiempo; haga estiramientos y muévase para reducir la rigidez.
Medicamentos
Los medicamentos de venta libre pueden ayudar a reducir el dolor y la inflamación.
Las inyecciones en la articulación pueden aliviar la inflamación y el dolor.
Estos pueden ayudar a reducir los espasmos musculares alrededor de la articulación sacroilíaca.
Las cremas o geles pueden aplicarse directamente en la zona para aliviar el dolor localizado.
Fisioterapia
Los ejercicios para fortalecer el torso (abdomen, espalda y pelvis) mejoran el soporte de las articulaciones.
Fortalezca los músculos que rodean las caderas y la región lumbar para estabilizar las articulaciones sacroilíacas.
Concéntrese en estirar los músculos que afectan a las articulaciones sacroilíacas, como los isquiotibiales y las caderas.
Un terapeuta puede utilizar técnicas prácticas para ayudar a mejorar el movimiento de las articulaciones.
Los ejercicios específicos pueden mantener la pelvis estable y reducir la movilidad excesiva.
Inyecciones e intervenciones mínimamente invasivas
Las inyecciones pueden reducir el dolor y la inflamación en la articulación.
Utiliza calor para actuar sobre los nervios que rodean la articulación sacroilíaca, con lo que se reduce el dolor.
Obtener más información sobre la ablación por radiofrecuencia
Un dispositivo implantable compuesto por unos electrodos y un generador envía impulsos eléctricos para bloquear las señales de dolor.
Obtener más información sobre la estimulación de la médula espinal
Cirugía
La cirugía para fusionar y estabilizar la articulación puede estar indicada si otros tratamientos no funcionan.
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