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Dolor crónico en las piernas

Las tareas cotidianas pueden ser una lucha diaria,  pero existen opciones de tratamiento que pueden ayudarle a controlar su dolor crónico y recuperar su calidad de vida.









¿Qué es el dolor crónico en las piernas?

El dolor crónico en las piernas es una molestia o dolor persistente en una o ambas piernas que dura varios meses o más. A diferencia del dolor a corto plazo, que desaparece después del tratamiento o descanso, el dolor crónico en las piernas puede ser constante o recurrente, y a menudo hace que las tareas simples, como caminar, estar de pie o incluso sentarse, resulten difíciles. El abordaje del dolor crónico en las piernas es esencial para mejorar la calidad de vida y recuperar la independencia en las actividades diarias.

Síntomas comunes del dolor crónico en las piernas

Icono de círculos concéntricos

Dolor sordo
Molestia persistente, profunda y no aguda que se siente a menudo en las articulaciones o en toda la pierna.

Icono de rayo

Dolor agudo y punzante
Dolor repentino e intenso que puede parecerse a una puñalada o una descarga.

Icono de calambre muscular

Calambres musculares
Contracciones repentinas e involuntarias de los músculos, a menudo causadas por deshidratación, desequilibrios electrolíticos o deficiencias nutricionales.


Icono de llama

Dolor urente o parestesia
Una sensación que suele describirse como un dolor con hormigueo, ardor o de características eléctricas, a menudo asociado con problemas nerviosos como la ciática o neuropatía periférica.

Icono de compresión

Dolor pulsátil o palpitante
Sensación de dolor rítmico que se siente como pulsaciones o presión, a menudo causado por venas varicosas, trombosis venosa profunda (TVP) o inflamación muscular.

En algunos casos, el dolor puede localizarse en zonas específicas como la rodilla o el pie. El dolor crónico de rodilla puede manifestarse con rigidez, inflamación o dificultad para caminar, mientras que el dolor en el pie puede provocar molestias al apoyar o caminar, afectando a la movilidad diaria.

Causas del dolor crónico en las piernas

La causa más común del dolor crónico en las piernas, especialmente entre los adultos mayores, es la artrosis,  provocada por el desgaste en las articulaciones y que produce dolor y rigidez.

La enfermedad arterial periférica (EAP) es frecuente en personas con diabetes, hipertensión arterial o fumadores, y provoca calambres durante la actividad física.

Las venas varicosas pueden causar dolor y pesadez en las piernas, especialmente entre los adultos mayores.

La trombosis venosa profunda (TVP) es una afección en la que se forma un coágulo sanguíneo en una vena profunda, normalmente en la pierna. Puede causar hinchazón, dolor y sensación de pesadez. Las personas que están inmóviles durante períodos prolongados son las que corren mayor riesgo.

  • Las tensiones musculares por el uso excesivo o la actividad física son causas frecuentes de dolor.
  • Los calambres musculares causados por la deshidratación o por estar sentado o de pie durante tiempo prolongado también pueden provocar dolor.

  • La ciática se caracteriza por irradiar dolor a la pierna.
  • La neuropatía periférica, a menudo debido a la diabetes, puede provocar entumecimiento, hormigueo o dolor urente.

  • Las lesiones como esguinces, distensiones musculares y tendinitis también son frecuentes como resultado del ejercicio, los deportes o los accidentes.
  • Las fracturas por estrés  son habituales en los atletas y personas que experimentan impactos repetitivos en los huesos.
  • Las fracturas debidas a la osteoporosis pueden causar dolor crónico, especialmente en los ancianos.

  • La obesidad ejerce un estrés excesivo sobre las articulaciones y contribuye con frecuencia al dolor crónico en las piernas.
  • La inactividad física puede llevar a la debilitación de los músculos y al dolor.
  • La deficiencia de nutrientes , como el calcio, la vitamina D o el magnesio puede ser un motivo de dolor en las piernas, especialmente los calambres.

  • La celulitis, una infección de la piel, puede causar dolor en las piernas junto con hinchazón y enrojecimiento, especialmente si no se trata.
  • Los abscesos que se desarrollan dentro del tejido o músculo pueden provocar dolor localizado crónico.

Entre las causas del dolor crónico rodilla se incluyen el desgaste del cartílago (artrosis), lesiones previas o sobrecarga articular. En el caso del pie, causas frecuentes incluyen la fascitis plantar, alteraciones biomecánicas o neuropatía periférica.

Opciones de tratamiento para el dolor crónico en las piernas

Descansar y elevar la pierna afectada ayuda a reducir la hinchazón y las molestias,  especialmente cuando el dolor está relacionado con lesiones o con una mala circulación.

La aplicación de compresas de hielo ayuda a adormecer el dolor agudo y reducir la inflamación, mientras que las compresas calientes  alivian la rigidez muscular y el dolor general.

Los estiramientos suaves y los ejercicios regulares de bajo impacto, como caminar o nadar,  mejoran la flexibilidad, fortalecen los músculos y alivian el dolor causado por problemas nerviosos o articulares .

Mantener la hidratación adecuada y asegurar una ingesta equilibrada de nutrientes,  especialmente calcio y magnesio, ayuda a prevenir los calambres y a mantener la salud muscular.

En casos de dolor crónico rodilla tratamiento, medidas como el fortalecimiento muscular, el control del peso y la fisioterapia pueden ayudar a mejorar la función y reducir el dolor. Para el dolor en el pie, el uso de calzado adecuado o plantillas puede aliviar la presión y mejorar la marcha.

La terapia física, los masajes y la terapia manual pueden ayudar a mejorar la movilidad de las piernas y  la circulación, y relajar los músculos, lo que puede reducir el dolor crónico. 
Las piezas de interposición o las férulas ortopédicas proporcionan apoyo y ayudan a corregir los problemas de marcha, reduciendo la tensión sobre las articulaciones afectadas.

Los analgésicos de venta libre, como el ibuprofeno y el naproxeno ayudan a reducir el dolor y la inflamación, mientras que el paracetamol se utiliza habitualmente para aliviar el dolor general. Pueden recetarse analgésicos más fuertes o relajantes musculares para el dolor más intenso. 

La inyección de corticoesteroides en la articulación afectada puede proporcionar alivio temporal del dolor y reducir la inflamación, especialmente para la artritis o la bursitis.

En casos avanzados de artrosis, puede ser necesaria una artroplastia (como artroplastia de cadera o rodilla ) para restaurar la movilidad y aliviar el dolor crónico.

Para afecciones de compresión nerviosa como la ciática, la cirugía de descompresión elimina los espolones óseos o las partes de un disco herniado para aliviar la presión sobre el nervio. 

Para las personas con problemas de flujo sanguíneo, como la enfermedad arterial periférica o la trombosis venosa profunda, es posible que se necesiten intervenciones quirúrgicas para restablecer la circulación y aliviar el dolor en las piernas.


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