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Neuropatía periférica y neuropatía periférica diabética

Comprender las diferencias entre el dolor neuropático y el dolor neuropático diabético, e identificar tratamientos efectivos y pasos proactivos para encontrar un alivio del dolor duradero.

Neuropatía periférica y neuropatía periférica diabética: ¿cuál es la diferencia?

La neuropatía periférica y la neuropatía periférica diabética son afecciones que afectan a los nervios situados fuera del cerebro y la médula espinal, que producen síntomas como dolor, entumecimiento y debilidad en las extremidades. Comprender estas afecciones es esencial para obtener un tratamiento eficaz y mejorar la calidad de vida.

Neuropatía periférica


La neuropatía periférica aparece cuando los nervios situados fuera del cerebro y la médula espinal están dañados.

Neuropatía periférica diabética (NPD)


La neuropatía periférica diabética (NPD) es un tipo específico de neuropatía periférica que se presenta como complicación de la diabetes.

Síntomas de neuropatía periférica

La neuropatía periférica se puede manifestar de varias maneras, según los nervios afectados. Los siguientes síntomas son los más habituales:
























Icono que muestra un protector roto

Debilidad: los músculos afectados pueden sentirse débiles, lo que puede dificultar levantar objetos o realizar las tareas diarias.


Icono que muestra una mano con sensibilidad

Sensibilidad al tacto: incluso el contacto ligero puede causar molestias o dolor en las áreas afectadas, lo que dificulta las actividades sencillas.


Icono que representa flechas giratorias

Pérdida de coordinación: se puede experimentar alteración del equilibrio y la coordinación, especialmente si se ven afectados los nervios de los pies.


Icono que muestra crecimiento anómalo del vello

Alteraciones en la piel, el vello o las uñas: las zonas afectadas pueden experimentar cambios inusuales, como adelgazamiento de la piel, uñas quebradizas o cambios en los patrones de crecimiento del vello.


Icono que muestra un copo de nieve

Intolerancia al frío o al calor: algunas personas pueden presentar sensibilidad anómala al frío o al calor, percibiendo frío en entornos cálidos o calor en entornos fríos.


Icono que muestra una mano entumecida

Entumecimiento o parestesia: suele describirse como una  sensación de hormigueo, este síntoma puede manifestarse en varias zonas, particularmente en los pies y las manos.


Icono que muestra una llama

Sensación de ardor: algunas personas pueden sentir quemazón instead of dolor urente, especialmente en las extremidades, una manifestación frecuente de la neuropatía periférica en los pies.


Icono que muestra un rayo

Dolor agudo o punzante: la aparición repentina de dolor agudo puede causar incomodidad para mover o tocar las zonas afectadas.

Los síntomas iniciales de la neuropatía periférica suelen empezar de forma leve, por ejemplo con hormigueo, sensación de adormecimiento o pequeños cambios en la sensibilidad, especialmente en pies y manos. Reconocer estos signos a tiempo puede facilitar un diagnóstico más temprano.

Causas de la neuropatía periférica

La neuropatía periférica está causada por diversos factores que dañan los nervios periféricos. Comprender estas causas ayuda a encontrar opciones eficaces de prevención y tratamiento.

La diabetes es una de las principales causas de la neuropatía periférica porque los niveles de azúcar en la sangre dañan los nervios y los pequeños vasos sanguíneos que los nutren. Esto interrumpe el suministro de nutrientes, aumenta la inflamación y daña la función nerviosa con el tiempo.
Obtenga más información sobre la neuropatía periférica diabética aquí

Los nervios periféricos pueden resultar dañados directamente por lesiones agudas; sin embargo, el esfuerzo repetitivo de actividades como teclear o manejar maquinaria también puede causar síntomas de neuropatía. Por ejemplo, en afecciones como el síndrome del túnel carpiano, estos movimientos repetitivos contribuyen a la compresión del nervio mediano a medida que pasa por el túnel carpiano en la muñeca, lo que provoca dolor neuropático en la mano y los dedos.

Ciertas infecciones pueden dar lugar a neuropatía periférica al atacar directamente los tejidos nerviosos o causar inflamación. Los ejemplos incluyen:

Herpes zóster: esta infección vírica puede causar inflamación dolorosa y daño de los nervios.

Enfermedad de Lyme: transmitida por las picaduras de garrapatas, la enfermedad de Lyme puede afectar el sistema nervioso, provocando síntomas neuropáticos.

VIH/SIDA: tanto el propio virus del VIH como los patógenos oportunistas pueden aprovechar que el sistema inmunitario está debilitado y provocar diversas complicaciones, como daño nervioso y dolor neuropático.

Sustancias nocivas como el alcohol, los metales pesados o ciertas sustancias químicas son tóxicas para las células nerviosas y causan daños y muerte celular.

El alcohol afecta la absorción de nutrientes, lo que lleva a deficiencias de vitaminas B (B1, B6 y B12) y promueve la inflamación del sistema nervioso, empeorando el daño nervioso y dolor neuropático.

Las vitaminas B son esenciales para la salud de los nervios. Mantienen y reparan las fibras nerviosas, y favorecen la producción de neurotransmisores necesarios para la correcta transmisión de señales nerviosas. También preservan la vaina de mielina, la cubierta protectora que envuelve los nervios. Una deficiencia puede dañar o destruir la vaina de mielina y afectar a la función efectiva del nervio.

Dieta deficiente: no llevar una dieta equilibrada que incluya frutas, verduras, cereales integrales y proteínas puede dar lugar a una ingesta insuficiente de vitaminas.

Consumo de alcohol: el consumo excesivo de alcohol puede interferir con la absorción de vitaminas en los intestinos y también puede conducir a elecciones dietéticas inadecuadas.

Afecciones médicas: ciertas afecciones médicas, como diabetes, trastornos gastrointestinales o enfermedades autoinmunitarias, pueden afectar la forma en que el cuerpo absorbe o utiliza vitaminas, lo que puede provocar deficiencias.

  • Las enfermedades autoinmunitarias, como la artritis reumatoide y el lupus pueden, en ciertos casos, provocar daños nerviosos, causando malestar y dolor.
  • Las enfermedades hereditarias, como la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth, también pueden afectar a los nervios.
  • Los trastornos metabólicos, como las enfermedades renales o el hipotiroidismo, pueden causar neuropatía al alterar los procesos normales del cuerpo.
  • En los pacientes con cáncer, la quimioterapia puede provocar daños nerviosos, lo que provoca dolor u sensación de hormigueo.
  • Los tumores pueden presionar los nervios cercanos o desencadenar síndromes relacionados, lo que provoca síntomas neuropáticos.

Aunque estas causas son importantes, la diabetes o las lesiones físicas son las causas más habituales.

Opciones de tratamiento para la neuropatía periférica

Los medicamentos suelen ser la primera línea de defensa contra el dolor neuropático. La elección de la medicación depende de la gravedad de los síntomas y de las necesidades individuales.

Analgésicos de venta libre
El paracetamol y los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno, pueden ayudar a aliviar el dolor leve.

Medicamentos de venta con recta Para un dolor más intenso, los profesionales sanitarios pueden recetar medicamentos para el dolor nervioso, incluidos:

  • Anticonvulsivos: los medicamentos como la gabapentina y la pregabalina son eficaces para tratar el dolor nervioso al calmar los nervios hiperactivos.
  • Antidepresivos: los antidepresivos tricíclicos (ATC) como la amitriptilina o la nortriptilina alivian el dolor neuropático al actuar sobre los neurotransmisores. Los inhibidores de la recaptación de serotonina y norepinefrina (ISRS), como la duloxetina, están también aprobados, especialmente para la neuropatía diabética.
  • Tratamientos tópicos: las cremas de capsaicina o los parches de lidocaína pueden proporcionar un alivio del dolor localizado directamente en el área afectada.
  • Opiáceos: para el dolor neuropático grave, los médicos pueden recetar opiáceos. Proporcionan alivio, pero son altamente adictivos y pueden causar efectos secundarios como somnolencia, estreñimiento y depresión respiratoria. Un control cuidadoso es fundamental.

La fisioterapia puede desempeñar un papel crucial en el tratamiento de la neuropatía periférica, especialmente en el caso de aquellos que experimentan problemas de debilidad o coordinación.

Ejercicios de fortalecimiento: un fisioterapeuta puede elaborar un programa de ejercicios personalizado para mejorar la fuerza, la flexibilidad y el equilibrio. Esto puede ayudar a prevenir las caídas y mejorar la movilidad.

Reeducación sensorial: las técnicas que se centran en mejorar la retroalimentación sensorial pueden ayudar a las personas a recuperar el sentido del tacto y la conciencia en sus pies y manos.

Técnicas de abordaje del dolor: los fisioterapeutas pueden utilizar modalidades como la ecografía, la estimulación eléctrica o el masaje para aliviar el dolor y mejorar la circulación.

La incorporación de hábitos de vida saludables puede tener un impacto significativo en el abordaje de los síntomas de la neuropatía periférica.

Dieta y nutrición: una dieta equilibrada y rica en vitaminas, especialmente las vitaminas B, antioxidantes y ácidos grasos omega-3, puede favorecer la salud de los nervios. Evitar el exceso de alcohol y controlar los niveles de azúcar en la sangre también son importantes, especialmente para las personas con diabetes.

Ejercicio regular: realizar ejercicios de bajo impacto, como caminar, nadar o montar en bicicleta, puede mejorar la circulación, fortalecer los músculos y mejorar el bienestar general.

Control del estrés: técnicas como el yoga, la meditación y los ejercicios de respiración profunda pueden ayudar a reducir el estrés que puede agravar los síntomas.

Cuidado de los pies: el cuidado adecuado de los pies es esencial en pacientes con neuropatía periférica, especialmente en personas con diabetes. Inspeccionar regularmente los pies en busca de lesiones, usar zapatos cómodos y mantener la higiene de los pies puede ayudar a prevenir complicaciones.

Para aquellos cuyos síntomas no mejoran con los tratamientos habituales, se pueden considerar opciones avanzadas.

Estimulación magnética transcraneal (EMT): este tratamiento no invasivo utiliza campos magnéticos para estimular las células nerviosas del cerebro y puede ayudar a aliviar el dolor crónico.

Bloqueos nerviosos: las inyecciones de anestésicos o corticoides administradas directamente en la zona afectada pueden proporcionar un alivio temporal del dolor.

Dispositivos de neuroestimulación: los tratamientos de neuroestimulación son opciones de tratamiento avanzadas que se dirigen al sistema nervioso para aliviar el dolor neuropático. Dos de los enfoques principales son la estimulación de la médula espinal (EME) y la estimulación nerviosa periférica (ENP). Ambas opciones terapéuticas implican la implantación de un pequeño dispositivo (el neuroestimulador) que envía impulsos eléctricos suaves a los nervios. Estos impulsos ayudan a enmascarar las señales de dolor antes de que lleguen al cerebro, lo que proporciona un alivio significativo del dolor neuropático crónico. Mientras que la EME transmite estas señales a la médula espinal, la ENP las administra a nervios periféricos específicos situados fuera de la médula espinal. La estimulación del nervio periférico (ENP), en particular, además de proporcionar alivio del dolor, puede favorecer la recuperación de las zonas afectadas.
Obtenga más información sobre el funcionamiento de los neuroestimuladores

Cirugía: en los casos en los que la compresión de los nervios es la causa de los síntomas, puede ser necesaria una intervención quirúrgica para aliviar la presión sobre el nervio afectado.

 

Información adicional sobre la neuropatía periférica

La neuropatía periférica puede presentarse en diferentes grados, desde síntomas leves hasta situaciones más avanzadas que afectan a la vida diaria. Evaluar el grado ayuda a elegir el tratamiento más adecuado.

Muchas personas se preguntan si la neuropatía periférica es reversible. En algunos casos puede mejorar si se trata la causa (por ejemplo, un déficit vitamínico). En otros, el objetivo es aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida.

La duración de la neuropatía periférica depende de su origen. Puede ser temporal o convertirse en una condición crónica que requiere control a largo plazo.

En muchos casos, se puede trabajar con neuropatía periférica. Con el tratamiento adecuado y algunos ajustes en el día a día, muchas personas pueden continuar con sus actividades habituales.

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Qué es la neuropatía periférica diabética (NPD)

La neuropatía periférica diabética (NPD) es una afección relacionada y una complicación frecuente de la diabetes. Dado que los nervios de las piernas y los pies se ven afectados principalmente, suele causar dolor, hormigueo, entumecimiento y debilidad en las extremidades inferiores.

Síntomas comunes de la neuropatía periférica diabética

Comprender los síntomas puede ayudar a las personas a reconocer de forma temprana los signos de la neuropatía periférica diabética y a buscar la atención médica adecuada para tratar su afección de manera eficaz. Entre los síntomas frecuentes de la neuropatía periférica diabética se incluyen:

 

Icono que muestra una llama

Dolor urente o fulgurante que puede variar en intensidad y normalmente empeora por la noche, lo que dificulta el sueño.


Icono que muestra una mano entumecida

Entumecimiento o parestesia suele describirse como "hormigueo", especialmente en las piernas y los pies. 


Icono que muestra un protector roto

Debilidad muscular que dificulta la realización de actividades cotidianas como caminar o subir escaleras. La debilidad muscular puede contribuir a problemas de equilibrio y a un mayor riesgo de caídas.


Icono que muestra una mano con sensibilidad

Sensibilidad al tacto: las personas pueden volverse excesivamente sensibles al tacto, resultándoles incómodo incluso el roce de la ropa de cama. Esta hipersensibilidad puede intensificar la sesión de dolor y malestar.

Causa de la neuropatía periférica diabética

La principal causa de la neuropatía periférica diabética (NPD) es la hiperglucemia prolongada en la sangre que puede provocar daños en los nervios del cuerpo. La hiperglucemia en la sangre puede dañar las células nerviosas directamente, pero también afecta a los vasos sanguíneos, haciendo que los nervios reciban insuficiente oxígeno y nutrientes. 

Otros factores de riesgo de la neuropatía periférica diabética

Si bien la hiperglucemia en la sangre es el principal responsable, varios factores de riesgo adicionales pueden aumentar la probabilidad de desarrollar neuropatía periférica diabética:
  • Duración de la diabetes
  • Control deficiente de la glucemia
  • Enfermedad renal preexistente
  • Tabaquismo
  • Consumo de alcohol

Comprender estos factores de riesgo puede ayudar a las personas con diabetes a tomar medidas proactivas para controlar su afección y reducir la probabilidad de desarrollar neuropatía periférica diabética. Manteniendo un control adecuado de la glucemia en la sangre y evitando conductas nocivas como el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol, las personas pueden reducir su riesgo y mejorar su salud en general.

¿Se puede revertir la neuropatía periférica diabética?

La posibilidad de revertir la neuropatía periférica diabética (NPD) depende de varios factores, entre los que se incluyen la gravedad del daño nervioso, la duración de la diabetes y el control de la glucemia en sangre. Aunque la reversión completa pueda no ser posible para todos, existen estrategias eficaces para controlar los síntomas, ralentizar la progresión del daño nervioso y, potencialmente, mejorar la función nerviosa. Estos son los factores clave que influyen en si se puede revertir la neuropatía periférica diabética:

La detección y el tratamiento tempranos de la neuropatía periférica diabética pueden afectar significativamente a los resultados. Las revisiones periódicas con los profesionales sanitarios pueden ayudar a identificar las NPD en sus etapas iniciales.

Mantener la glucemia en sangre dentro del rango objetivo es fundamental para prevenir un mayor daño nervioso y puede incluso favorecer cierto grado de recuperación.

Entre las estrategias para lograr un mejor control de la glucemia se incluyen:

  • Supervisión de la glucemia
  • Adherencia a la medicación prescrita de la medicación prescrita
  • Realización de ajustes en la dieta

 

El control y la posibilidad de reversibilidad de la neuropatía periférica diabética pueden verse favorecidos por cambios en el estilo de vida saludables como:

  • Dieta equilibrada
  • Ejercicio regular
  • Evitar las sustancias nocivas (alcohol, tabaquismo)

Opciones de tratamiento y control de la neuropatía periférica diabética (NPD)

El control de la neuropatía periférica diabética (NPD) requiere un enfoque integral que incluya medicamentos, fisioterapia, cuidado adecuado de los pies, terapias alternativas y tratamientos avanzados como la neuroestimulación. Al explorar estas opciones, las personas con neuropatía periférica diabética pueden avanzar en el alivio de sus síntomas, mejorar su calidad de vida y prevenir otras complicaciones. Es fundamental consultar con los profesionales sanitarios para desarrollar un plan de control personalizado adaptado a las necesidades individuales.

Analgésicos: los analgésicos sin receta, como el paracetamol o los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), pueden ayudar con las molestias leves. Para el dolor más intenso, los médicos pueden recetar medicamentos específicos para el dolor neuropático,  entre ellos:

Anticonvulsivos: los medicamentos como la gabapentina o la pregabalina suelen ser eficaces para reducir el dolor neuropático.

Antidepresivos: ciertos tipos, como la amitriptilina o la duloxetina, pueden ayudar a controlar el dolor, estando esta última indicada específicamente para el tratamiento de la neuropatía periférica diabética.

Tratamientos tópicos: las cremas de capsaicina o los parches de lidocaína se pueden aplicar directamente en las zonas con dolor para proporcionar un alivio localizado. 

La fisioterapia puede desempeñar un papel crucial en el tratamiento de la neuropatía periférica diabética. Un fisioterapeuta puede elaborar un programa de ejercicios personalizado que puede incluir:

  • Ejercicios de fortalecimiento
  • Entrenamiento de equilibro
  • Estiramientos

El cuidado adecuado de los pies es esencial para los pacientes con neuropatía periférica diabética, ya que pueden tener una sensación reducida en los pies, lo que los hace más susceptibles a las lesiones e infecciones. Las prácticas fundamentales para el cuidado de los pies incluyen:

  • Inspecciones diarias para detectar cortes, ampollas o hematomas
  • Calzado adecuado y del número correcto
  • Hidratación para evitar que la piel se seque y se agriete

Algunas personas encuentran alivio de los síntomas de la NPD mediante terapias alternativas. Aunque estas terapias deben complementar los tratamientos médicos habituales, pueden ofrecer beneficios adicionales:

  • Acupuntura
  • Terapia de masajes
  • Suplementos dietéticos

Las terapias de neuroestimulación ofrecen formas avanzadas de tratar el dolor neuropático centrándose en el sistema nervioso. Los dos tipos principales de estas terapias son la estimulación de la médula espinal (EME) y la estimulación nerviosa periférica (ENP).

Ambos tratamientos implican la colocación de un pequeño dispositivo llamado neuroestimulador en el cuerpo. Este dispositivo envía impulsos eléctricos suaves a los nervios, lo que puede ayudar a impedir que las señales de dolor lleguen al cerebro, produciendo un alivio significativo del dolor crónico.

  • La estimulación de la médula espinal (EME) suministra estas señales a la médula espinal.
  • La estimulación nerviosa periférica (ENP) se dirige a los nervios periféricos específicos situados fuera de la médula espinal.

Además de aliviar el dolor, la ENP puede ayudar a la curación de las zonas afectadas, lo que la convierte en una opción beneficiosa para las personas que tratan problemas relacionados con los nervios.

Obtenga más información sobre cómo funciona la neuroestimulación

Polineuropatía post quimioterapia: qué es, síntomas y tratamiento

La polineuropatía post quimioterapia, también conocida como neuropatía periférica inducida por quimioterapia, es una afección que puede aparecer como efecto secundario de algunos tratamientos oncológicos.

Se produce cuando ciertos medicamentos utilizados en la quimioterapia dañan los nervios periféricos, lo que puede afectar a la sensibilidad, el movimiento o ambas funciones.

Algunos fármacos de quimioterapia pueden afectar directamente a los nervios, especialmente a los que controlan la sensibilidad en manos y pies.

Este daño puede aparecer:

  • Durante el tratamiento
  • Al finalizar la quimioterapia
  • Incluso semanas o meses después 

No todas las personas que reciben quimioterapia desarrollan neuropatía, pero el riesgo depende del tipo de medicamento, la dosis y la duración del tratamiento.

Los síntomas suelen comenzar en manos y pies y pueden incluir: 

  • Hormigueo o sensación de “alfileres y agujas”
  • Entumecimiento
  • Dolor ardiente o punzante
  • Sensibilidad al tacto
  • Debilidad muscular
  • Dificultad para caminar o mantener el equilibrio 

En algunos casos, estos síntomas pueden afectar a actividades diarias como abrochar botones, escribir o caminar con seguridad.

Una de las dudas más frecuentes es si la polineuropatía post quimioterapia es reversible.

En algunos pacientes, los síntomas mejoran con el tiempo tras finalizar el tratamiento. En otros casos, pueden persistir a largo plazo. La evolución depende del tipo de quimioterapia y del grado de daño nervioso.

La duración es variable: 

  • Puede ser temporal (meses)
  • Puede prolongarse durante años
  • En algunos casos, puede ser permanente 

Un seguimiento médico adecuado es clave para controlar los síntomas y mejorar la calidad de vida. 

El tratamiento se centra en aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Puede incluir:

  • Medicación para el dolor neuropático
  • Fisioterapia y rehabilitación 
  • Adaptaciones en la vida diaria
  • Terapias avanzadas en casos seleccionados 

No existe un tratamiento único para todos los pacientes, por lo que es importante un enfoque individualizado.

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Este material tiene únicamente fines informativos y no supone un diagnóstico médico. Esta información no constituye consejo médico o legal, y Boston Scientific no emite ninguna declaración respecto a los beneficios médicos incluidos en esta información. Boston Scientific le recomienda encarecidamente que consulte con su médico en todo lo relacionado con su salud.

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