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Dolor de espalda crónico

Las tareas cotidianas pueden ser una lucha diaria,  pero existen opciones de tratamiento que pueden ayudarle a controlar su dolor crónico y recuperar su calidad de vida.

Dolor de espalda crónico

El dolor de espalda crónico es un problema habitual en muchas personas, independientemente de su edad. Puede resultar sumamente incapacitante para los afectados y es la principal causa de discapacidad en todo el mundo. El dolor lumbar crónico es el tipo más frecuente de dolor de espalda y afecta a la parte baja de la columna. Cuando este dolor persiste durante más de 3 a 6 meses, se considera crónico. El dolor crónico en la espalda baja puede tener múltiples causas y, en algunos casos, aparecer sin un desencadenante claro.

Prevalencia e impacto del dolor de espalda crónico en la vida cotidiana

El dolor de espalda crónico afecta aproximadamente al 20-30 % de los adultos.

En los adultos más jóvenes (de 18 a 34 años), puede provenir de lesiones o actividad física intensa. 

Las personas de mediana edad (de 35 a 65 años) pueden sufrir dolor de espalda debido al desgaste de la columna vertebral, como degeneración discal y artrosis.

En los adultos mayores (mayores de 65 años), el dolor de espalda crónico suele deberse a cambios en la columna vertebral asociados a la edad, como disminución de la densidad ósea y una discopatía degenerativa.

Además, factores como el sedentarismo, el estrés o el sobrepeso pueden aumentar el riesgo de desarrollar dolor espalda baja crónico. Este tipo de dolor no solo afecta al cuerpo, sino también al bienestar emocional y la capacidad para realizar actividades diarias.

Síntomas de dolor de espalda crónico

Icono de rayo

Dolor persistente
Molestias continuas en la parte inferior, media o superior de la espalda.

Icono de persona que se mueve con dolor

Dolor con el movimiento
Aumento del dolor al flexionarse, levantar objetos o realizar movimientos de torso.

Icono de dolor irradiado a las piernas

Dolor irradiado
Dolor que desciende por las piernas o brazos.


Icono de persona con espasmo muscular

Espasmos musculares
Contracciones involuntarias repentinas y dolorosas de los músculos de la espalda.

Icono de mano con entumecimiento u hormigueo

Entumecimiento u hormigueo
Sensaciones de entumecimiento, hormigueo o parestesia.

Icono de persona con dificultarse para mantenerse erguida

Dificultad para mantenerse erguido
Dificultad para mantener una postura recta o estar de pie durante largos períodos de tiempo.


Icono de rigidez

Rigidez
Flexibilidad reducida o sensación de opresión en los músculos de la espalda.

Icono de fatiga

Fatiga
Cansancio general o fatiga debido al dolor crónico que afecta el sueño y las actividades diarias.

Icono de síntomas emocionales

Síntomas emocionales
Sentimientos de depresión, ansiedad o frustración como resultado de lidiar con el dolor persistente.

En algunos casos, especialmente cuando hay afectación nerviosa, el dolor lumbar crónico puede acompañarse de sensación de quemazón, descargas eléctricas o debilidad muscular. Estos síntomas pueden indicar la participación de los nervios en el dolor.

Aunque es menos común, también puede aparecer dolor crónico en la espalda alta, relacionado con problemas musculares, tensión o malas posturas mantenidas durante largos periodos.

Causas y factores de riesgo del dolor de espalda crónico

El dolor de espalda crónico puede darse por diversas causas y cada una de ellas afecta de diferentes maneras la columna vertebral y las estructuras circundantes. Uno de los causantes de dolor más comunes es la tensión muscular o de ligamentos. Esto puede ocurrir por levantar objetos pesados, movimientos bruscos inadecuados o incluso una mala postura prolongada, que puede estirar o desgarrar músculos y ligamentos de la espalda.

Otra causa importante del dolor de espalda crónico son los abombamientos discales o las hernias discales. Los discos intervertebrales actúan como almohadillas entre las vértebras de la columna vertebral. Cuando un disco intervertebral se desplaza y sobresale o sufre una ruptura, puede presionar los nervios adyacentes, provocando un dolor que puede irradiarse hacia las piernas o los brazos.

La artritis también es un factor importante, especialmente en adultos mayores. Las afecciones como la artrosis pueden desgastar el cartílago que protege las articulaciones de la columna vertebral, lo que provoca dolor y rigidez. En algunos casos, la artritis puede causar el estrechamiento del canal espinal, una afección conocida como estenosis raquídea, que puede contribuir aún más a las molestias.

La osteoporosis es otra afección que puede provocar dolor de espalda crónico. Esta enfermedad provoca que los huesos se debiliten y se vuelvan frágiles, aumentando el riesgo de fracturas en la columna vertebral. La fractura de una vértebra puede provocar dolor intenso y reducción de la movilidad. Varios factores de riesgo pueden aumentar la probabilidad de desarrollar dolor de espalda crónico.

La edad es un factor importante; a medida que las personas envejecen, la columna vertebral experimenta un desgaste natural, lo que hace más probable el dolor.

La falta de ejercicio también puede aumentar el riesgo de lesiones, ya que los músculos débiles pueden no soportar la columna de forma eficaz.

El exceso de peso ejerce una tensión añadida sobre la columna vertebral, que puede causar dolor con el paso del tiempo.

Por último, fumar  puede afectar negativamente a la circulación sanguínea de la columna y contribuir a la degeneración discal, lo que aumenta la sensibilidad de los fumadores al dolor de espalda.

En algunos pacientes, el dolor puede persistir incluso después de que la causa inicial haya mejorado. Esto se debe a cambios en la forma en que el sistema nervioso procesa el dolor, lo que puede contribuir al desarrollo de dolor lumbar crónico.

Opciones de tratamiento para el dolor de espalda crónico

Aplicación de calor y frío:  el calor relaja los músculos, mientras que el frío reduce la inflamación y atenúa el dolor. La alternancia entre el uso de una almohadilla térmica y una compresa fría puede ser particularmente eficaz.

Analgésicos de venta libre:  los medicamentos de venta sin receta, como el ibuprofeno o el paracetamol, pueden ayudar a aliviar el dolor y reducir la inflamación. Siga siempre la dosis recomendada y consulte con un profesional sanitario si tiene alguna duda.

Estiramientos suaves y yoga: los estiramientos regulares pueden mejorar la flexibilidad y aliviar la tensión. El yoga, en particular, hace hincapié en la conciencia plena y la percepción corporal, lo que ayuda a reducir el dolor y mejorar el bienestar general.

Control del peso: Mantener un peso saludable mediante una dieta equilibrada y ejercicio regular puede ayudar a reducir la tensión en la espalda y aliviar el dolor.

La fisioterapia es un tratamiento muy eficaz para el dolor de espalda crónico. Un fisioterapeuta puede elaborar un programa de ejercicios personalizado y enseñar la mecánica corporal y las posturas adecuadas para ayudar a prevenir lesiones adicionales.

Si los métodos no quirúrgicos no proporcionan suficiente alivio, puede recurrirse a intervenciones médicas.

Medicamentos de venta con receta
Si las opciones de venta libre son ineficaces, es posible que su médico le recete analgésicos más fuertes, relajantes musculares o medicamentos antiinflamatorios.

Inyecciones
Las inyecciones de corticoesteroides o los bloqueos nerviosos alivian temporalmente el dolor al reducir la inflamación o bloquear las señales de dolor. Estos pueden resultar especialmente útiles para afecciones como hernias discales o estenosis raquídeas.

La acupuntura, la quiropráctica y la terapia de masajes pueden ofrecer alivio adicional y complementar otros tratamientos al centrarse en la curación integral.

La estimulación de la médula espinal es una opción mínimamente invasiva para tratar el dolor crónico de espalda, especialmente para aquellos que no han encontrado alivio con los tratamientos tradicionales. Esta terapia consiste en implantar un pequeño dispositivo cerca de la médula espinal que envía impulsos eléctricos para interferir con bloquear las señales de dolor que viajan al cerebro. La EME puede ser una opción eficaz para aquellos con afecciones específicas, como el o dolor neuropático.

La efectividad del tratamiento del dolor lumbar crónico varía según el enfoque utilizado, pero muchas opciones pueden proporcionar un alivio significativo del dolor y mejorar la capacidad funcional. Las guías clínicas recomiendan comenzar con tratamientos conservadores y avanzar a opciones más especializadas si es necesario.

En algunos casos, terapias avanzadas como la estimulación de la médula espinal han demostrado mejorar el control del dolor y la calidad de vida en pacientes con dolor crónico en la espalda baja que no responden a otros tratamientos.

Aunque las complicaciones son poco frecuentes, su profesional sanitario le explicará los posibles riesgos y cómo pueden manejarse. Si es necesario, se pueden realizar ajustes en el tratamiento con el tiempo. El seguimiento continuo y el apoyo médico son fundamentales para lograr el mejor resultado posible.

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